
En una boda gitana no hay un único «look»: cada momento tiene su vestuario ideal. Del pedimiento al baile, te contamos qué ponerte en cada fase para ir perfecta —y coordinada— durante toda la celebración.
El pedimiento: elegancia sobria
Para la pedida, un vestido o traje de pedimiento gitano con estilo pero algo más contenido que el de boda. Tejidos nobles, buen patronaje y detalles de pedrería discretos. Marca el tono de lo que vendrá sin eclipsar el gran día.
La boda: el vestido de tus sueños
El protagonista absoluto. El vestido de novia gitana estilo princesa, con cuerpo de pedrería y gran falda de vuelo, es el más elegido por su presencia espectacular. El novio, con un traje de novio gitano a juego, completa la imagen.
La segunda puesta: comodidad con estilo
Para disfrutar del banquete y el baile sin renunciar a la elegancia, la segunda puesta es tendencia: un vestido más ligero o de corte diferente que te permita moverte y bailar toda la noche.
Los más pequeños: bautizos y damas
Niñas y niños también lucen looks a medida en bautizos gitanos y como damas y pajes. Coordinar sus trajes con el de los novios crea fotos preciosas y armonía en la celebración.
Complementos que rematan
Velos, tocados, joyas y mantones aportan el toque final. Un buen complemento puede transformar por completo un look.
Lo importante: que todo sea tuyo
Como cada pieza es a medida, podemos coordinar todos los looks de tu boda con un mismo hilo de estilo. Reserva tiempo: la confección lleva alrededor de un mes.
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